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Casos clínicos. Caso 1 de 68

Referencia: 2_1_001

Mujer de 46 años con dolor torácico y fiebre

Mujer de 46 años sin antecedentes patológicos relevantes. No alergia a medicamentos. Fumadora de 10 cig/día.

Historia actual

Desde una semana antes de su ingreso comienza con fiebre de hasta 38º C y dolor torácico retroesternal de carácter punzante, que aumenta con la tos pero no con los movimientos y que cede con ibuprofeno. No expectoración.

Exploración física

TA 100/78; Tª 37,4º C; SO2 97%. Leve taquipnea a 20 resp/min. PVY normal. AP: mv conservado. AC tonos rítmicos, sin soplos ni roces. Abdomen y extremidades sin alteraciones.

Pruebas complementarias

Figura 1. Rx tórax inicial Figura 2. Rx tórax control

Comentarios

Desde el principio se sospechó una pericarditis aguda aunque en esta paciente no había alteraciones electrocardiográficas sugerentes de esta entidad (elevación del segmento ST en múltiples derivaciones, descenso del segmento PR). Se dejó a la enferma en observación y a las 12 horas comenzó con fiebre alta, disnea, hipotensión y taquicardia. Se repitió radiografía de tórax (figura 2) en la que se aprecia además de la cardiomegalia datos sugerentes de derrame pleural bilateral. En ese momento se hizo un ecocardiograma plano subxifoideo que se muestra en la figura 3. Se puede apreciar la existencia de derrame pericárdico leve-moderado con tractos de fibrina en su interior. También se realizó una valoración de la VCI (figura 4) en la que se pudo comprobar que tenía un diámetro máximo de 2,16 cm y que apenas colapsaba.

Aunque la cuantía del derrame no era muy llamativa, la presencia de hipotensión y taquicardia siempre debe hacernos sospechar taponamiento. Pequeñas cantidades de derrame pericárdico pueden ocasionar taponamiento si la velocidad de instauración es rápida. La paciente ingresó en la UCI donde fue tratada con aspirina a dosis altas, corticoides y antibióticos y se realizó una monitorización intensiva. En las horas siguientes la paciente evolucionó de forma favorable. No fue preciso realizar pericardiocentesis.

Una vez estabilizada, la enferma se trasladó a la planta de hospitalización. Antes del alta se repitió ecocardiograma (figura 5) en el que se observa una considerable disminución de la cuantía del derrame pericárdico. En la figura 6 se aprecia como la VCI ha disminuido considerablemente de calibre y tiene una buena colapsabilidad, en relación con una presión venosa central normal. La ecocardiografía a pie de cama es muy útil en los casos de pericarditis aguda para monitorizar la cuantía del derrame y valorar la posibilidad de taponamiento cardiaco. La presencia de derrame pericárdico facilita mucho la visualización ecocardiográfica del corazón.

Figura 3. Pericarditis aguda. Plano subxifoideo. Figura 4. VCI que apenas colapsa

 

Figura 5. Pericarditis. Plano subxifoideo. Mejoría del derrame. Figura 6. VCI al alta. Buena colapsabilidad.

Juicio clínico

Pericarditis aguda idiopática

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